Varias veces en su vida ha experimentado
este increíble poder que tiene la sonrisa. Capaz de iluminar cada
rostro y transformar por dentro a cada persona. Devuelve la dulzura
donde últimamente se había instalado la amargura. Rejuvenece a cada
persona y la abre a recibir más y vivir mejor. La seriedad cierra
las puertas, impide que otros se atrevan a cruzar los tensos límites,
acercarse más. La sonrisa tiene extraña costumbre de un pájaro
peregrino, que posado en un rostro toma el vuelo y no descansa hasta
posarse en el otro. Dicho de otra manera, salta de persona a persona.
Aunque podemos sonreír a la vida y al mundo que nos rodea, sentimos
que nos falta la respuesta. Nos falta acuso de recibo. Solamente
sonriendo a las personas encontramos respuestas. Claro que siempre
existe el peligro de ver caras largas, pero éstas se quedan en
minoría. Permita que de tu rostro vuelan las sonrisas para que se
puedan posar en otros rostros y tú recibe las que otros te
mandaron. No les dejes vagar en el aire sin tener dueño.
Feliz domingo de mandar y recibir
sonrisas.

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