Era una persona que se cuidaba mucho. No
solo abrigaba su cuerpo, para no tener frío sino que también
abrigaba sus recuerdos para que no se enfríen. Estos recuerdos que
le permitían regresar a lugares que amaba y encontrarse con las
personas que tanto extrañaba. Los recuerdos bien abrigados y por eso
calentitos fresquecitos se volvían el motor de la comunicación que
hoy le permitía la tecnología. Como recordar viene de “pasar por
el corazón” eso hacía su corazón más llenos, abierto y
sensible, dándole la seguridad que también ahora está viviendo
cosas que enriquecerán sus recuerdos y mantendrán viva y fresca su
felicidad. Cuando hace fío abriga bien tu cuerpo pero no olvides
abrigar tus buenos recuerdos. Protégelos son parte de ti.
Feliz martes de abrigar a los recuerdos

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