martes, 19 de diciembre de 2017

Abrigando recuerdos

Era una persona que se cuidaba mucho. No solo abrigaba su cuerpo, para no tener frío sino que también abrigaba sus recuerdos para que no se enfríen. Estos recuerdos que le permitían regresar a lugares que amaba y encontrarse con las personas que tanto extrañaba. Los recuerdos bien abrigados y por eso calentitos fresquecitos se volvían el motor de la comunicación que hoy le permitía la tecnología. Como recordar viene de “pasar por el corazón” eso hacía su corazón más llenos, abierto y sensible, dándole la seguridad que también ahora está viviendo cosas que enriquecerán sus recuerdos y mantendrán viva y fresca su felicidad. Cuando hace fío abriga bien tu cuerpo pero no olvides abrigar tus buenos recuerdos. Protégelos son parte de ti.

Feliz martes de abrigar a los recuerdos

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