Sentada entre los adornos de navidad
deshojaba las palabras envueltas en demasiados silencios y por eso
invisibles. Se han perdido entre luces de colores y papeles
brillantes que adornaban todo a su alrededor. Guardaba con tanto
cuidado estas palabras que con el tiempo se volvieron frágiles, poco
resistentes a los gritos inflados por la fiesta. En vez de atreverse
de una vez por todas de decirlas perdía el tiempo imaginándose la
situación perfecta que llegará un día para decir todo. Siempre
existirán momentos y lugares más adecuados, más propios para
hablar sobre cosas importantes, pero la responsabilidad es nuestra de
dar el primer paso de decir la primera palabra. Si la Navidad no nos
regala momentos buenos para una conversación pausada es difícil
imaginarse que habrá momentos mejores. Aprovecha los que hay porque
hasta las palabras más importantes pueden perder su fuerza su sabor
y llegar a tener la fecha de vencimiento. Te quedan unos días de
celebraciones. Manos a la obra, palabras a la boca y sentimientos al
corazón.
Feliz miércoles de desenvolver palabras
envueltas.

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