No había nada que decir, si las cosas
iban a quedarse sin ningún cambio. Uno se cansa y frustra de paso
dejando imagen de gruñón. Lo que no ayuda en nada. Así que se
tragaba las palabras, aguantándose las ganas de cambiar algo, o
simplemente mejorar un poco. Consciente de que no tenía toda la
razón, y que el mundo no está hecho a su medida, sino que es más
grande. No pretendía que las cosas giren a su alrededor, solo quería
que el pequeño espacio que está ocupando en este mundo esté bien
cuidado, que no se pierda nada de lo que en él ha encontrado y que
lo pueda dejar a los que vienen después, bien cuidado con todo en
buenas condiciones. Que aire siga siendo aire transparente y
respirable, que el agua siga siendo agua pura y potable. Que para
saber cómo es un bosque no haya necesidad de mirar documentales de
un antiguo archivo, sino que se pueda abrir la ventana y ver. Que los
animales no se conozcan solo por las obras de taxidermia, sino que
vivan libes en su habitad. Puede ser que es mucho y pretensioso, pero
a él le parecía indispensable y necesario. Cuida tu mudo y déjalo
para los que vienen. Habla y cuida aunque te tachen de gruñón.
Feliz lunes de cuidar nuestro espacio.

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