Don Gregorio coleccionaba suspiros. Los
tenía de diferentes tamaños y de diferente procedencia, los suyos y
ajenos. No quería que se queden abandonados u olvidados. Les buscaba
unos frasquitos llenos de memoria y atención. Él sabía que aunque
los suspiros son muy cortos, normalmente vienen de una larga
historia. Muchos la ignoran, otros conocen solamente alguna parte,
solo los que la han vivido saben todo. Son como punta de un iceberg,
como la terminación de un hilo que puede a llevar a conocer toda la
historia si uno tiene tiempo y paciencia para desenredarlo y escuchar
todo. Don Gregorio ha vivido mucho y ha conocido muchos suspiros y
muchos han salido desde el fondo de su alma. Hubo los de nostalgia,
amor, ausencia, añoranza, pérdida y muchos más. Eso lo hizo atento
a ellos. El conocimiento, la práctica, crean habilidad. Él fue muy
hábil y con mucho cuidado, respeto y paciencia, sabía desenredar
todo y llegar a origen de cada uno de ellos. Poniendo la pomada de
atención. No ignores los suspiros, siempre existe algo que los
provoca. Tal vez puedes ayudar o por lo menos no lastimar.
Feliz martes de suspiros.

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