No tuvo tiempo de mirarles los ojos.
Tampoco miraba los suyos. Su mirada se ha perdido entre tantas cosas
que tenía que hacer que estaban en constante peligro de aludes.
Todavía todo se sostenía por arte de magia, pero nadie dudaba que
así no pueda sostenerse por mucho tiempo. Tarde o temprano llegara
la gota que colmará el vaso. Algo que desequilibrará este
equilibrio precario. Lo que pasa que estando al borde de la crisis.
Al borde de precipicio de la ruina, en vez de ponerse las pilas y
buscar las soluciones, ellos se empeñaban en buscar nuevos problemas
que no hacía otra cosa que empeorar su situación. Si querían
salvar algo debería empezar por salvarse a sí mismos. Para alcanzar
eso tenían que empezar mirándose los ojos y reconociéndose como
personas y no como prolongación de problemas. Aunque parece obvio
que primero son las personas y luego todo lo demás. A veces solo
vemos los problemas y no las personas sepultadas de bajo de ellos.
Trata de mirar y descubrir a la persona y descubrirte a ti mismo a ti
misma entre todos los problemas. Ponte en tu lugar. Si te valoras y
pisas firme no te asustaran los aludes, ni los amenazantes carámbanos
a punto de caer.
Feliz domingo de mirar y ver a las personas.

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