Algunas personas la acusaban de ser
terca y ciega. Ella no se molestaba por lo que decían, no permitía
que la afecten sus críticas y malintencionadas observaciones. Sus
ojos veían más allá de lo que podía ver en la pantalla de su
televisor o de su teléfono. No se dejaba a arrastrar por la
negatividad, el futuro de la asustaba, al contrario lo miraba con
ilusión y esperanza. Como la esperanza era su combustible durante su
juventud y toda su vida adulta, ayudándole a superar todas las
dificultades, ahora a sus años la iba manteniendo y alimentando.
Esperaba cosas buenas de la vida y de futuro, hasta ahora no ha sido
defraudad aunque como todos ha vivido cosas malas. El futuro lo veía
tan lleno de oportunidades, y creía que traerá cosas maravillosos
siempre y cuando los humanos no lo estropearemos. El mal no viene de
un futuro desconocido, sino de nuestras actitudes de hoy, de hechos
concretos que acontecen ahora y que tendrán sus repercusiones en el
futuro.
Feliz viernes de alimentarse de
esperanza.

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