La conciencia que casi siempre existe el
otro lado le daba algo de tranquilidad y esperanza. Su vida no era
precisamente un camino de rosas, y aunque para otros lo pareciera
encontraba tantas espinas que tuvo que andar con mucho cuidado. Al
presentir la existencia de otro lado solo tenía que armarse de
paciencia valor y perseverancia. Porque por otro lado de la tristeza
hay alegría por otro lado de un problema hay una solución o una
enseñanza. No siempre sabía que escondía el otro lado. Había un
margen para la sorpresa, pero mantenía la esperanza que lo que
espera no tiene que ser malo y aunque sea difícil va a servir para
algo. Tantas veces hay que perder para ganar, dejar para recibir,
salir para entrar. La actitud positiva, la convicción de que lo que
viene puede ser mejor y no precisamente peor, ayudan durante el
camino o el tiempo de espera necesarios para poder descubrir el otro
lado de las cosas, vivencias y experiencias.
Feliz martes de descubrir el otro lado.

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