Tantas veces se sentía
dividida. No lo podía controlar, sabía que era dos: hielo y fuego,
tranquilidad y tormenta, alegría y tristeza, rigor y permisividad.
Nunca era capaz de prever que parte va a dominar, como la van a
percibir otros. No era ningún bicho raro puesto que todos tenemos
dentro de nosotros un sin fin de contradicciones y oposiciones. Todo
depende que parte vamos a alimentar, a ejercitar para que se
desarrolle más y empiece a dominar sobre las otras. Qué cosas vamos
a poner bajo control, debajo de una buena capa de amabilidad, alegría
y esperanza. No se trata de reprimir, sino de usar lo que es más
útil, lo que permite crear mejores relaciones construir mejor
ambiente. No somos tan diferentes todos llevamos dentro lo bueno y lo
malo y sobre cada uno de nosotros cae la responsabilidad qué vamos a
activar, qué vamos a usar.
Feliz domingo de activar lo
bueno.

No hay comentarios:
Publicar un comentario