A lo largo de toda su vida Manuela ha recibido el
amor a cuentagotas. No sabía lo que es derroche de cariño, ni
conocía los mimos, ni los de la tierna infancia. Sus padres siempre
ocupados la miraban de reojo, solo para asegurarse si está donde
debería estar o si hace lo que ellos le mandaron que hiciera. Cuando
creció Manuela pensaba que el amor es un lujo que se puede permitir
la gente que no tiene trabajo, y que existe entre ricos y los de la
telenovela. Hasta que un día alguien la miro no de reojo sino
directamente y sin prisa. Sintió las mariposas y ya no cuentagotas
sino lluvia de cariño. El amor es de los que tienen tiempo de
mirarse y verse a pesar del trabajo y prisas.
Feliz Domingo de Amor desde Bolivia
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