sábado, 8 de febrero de 2014

Excusas gastadas

Mala suerte la de Juan Antonio, porque a estas alturas de su vida, se sintió acorralado. No veía la salida de esta situación. Sus excusas ya muy gastadas no le servían más. No podía escabullirse por ningún lado. No le quedaba otra solución que resignado y abatido reconocer que tiene todo para ser feliz. Si no lo era totalmente dependía de él. Era fruto de su decisión. Situación nueva y muy incomoda para él, que era acostumbrado con un par de excusas y justificaciones salir de peores emboscadas de su destino. Rendido y muy a pesar suyo, empezó sentir el placer de no tener que huir de si mismo. Ni tener que correr detrás de algo o alguien reclamando cosas.


Feliz Sábado sin excusas.


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