Se decía que Marcial no para, siempre hace algo. Decían la
verdad realmente no paraba, siempre tenía algo de hacer. Uno tenía
la sensación que perseguía algo, que nunca lo podía alcanzar. Los
que son muy observadores saben, que entre la persecución y la huida
hay muy poca diferencia. Se parecen y se confunden fácilmente. Al
parecer Marcial perseguía pero también a veces huía. El problema
era que no sabía que hacer con sus brazos desocupados que ya hace
años olvidaron lo que es un abrazo.
Feliz Martes de darnos un Abrazo.
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