lunes, 3 de febrero de 2014

Justificando

Doña Enferminia siempre tenía algunos rencores al alcance de la mano. Eran bien útiles. Servían para justificar su malestar y mala cara con sus reacciones bruscas e hirientes. Permitían correr al medico en búsqueda de que él le solucione problemas que a ella le da pereza a solucionar. Enferminia no estaba dispuesta reconocer su propia responsabilidad por su estado. La pereza puede más que el sufrimiento. Es más fácil justificar lo injustificable que hacer un paso en dirección de cambio y mejoría.

Feliz Lunes de primer paso en la semana.
Hoy despedimos a sao Paulo Brasil rumbo a Paraguay.

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