Siendo niño escucho, que era muy grande, también le
dijeron, que era muy difícil, hasta incluso peligroso. Nadie se
atrevía de atravesar y ver que hay de otro lado. No conocía en la
familia a nadie, que lo hubiera hecho. Todos han nacido de este lado
del problema, sintiendo que eran condenados de contemplarlo, el resto
de su vida. Solo los niños, que no saben nada de limites, jugando y
riendo pasaban al otro lado de los problemas con total normalidad y
seguridad. Demasiadas veces me quedo sentado contemplando los
problemas, quejándome del destino, simplemente por pereza y por
miedo de ver que está del otro lado del problema. Pienso que es
mejor tenerlo delante que atrás. La solución a veces se parece a un
coco, tiene una muy dura cascara de miedo.
Feliz Jueves de Soluciones desde Naranjito, San
Pedro. Paraguay.
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