Las gotas de la lluvia no paraban de caer, con ellas se caían los
proyectos creando raudales de buenos deseos que no iban a ninguna
parte. Estos raudales muchas veces cortaban por mitad el resto de los
buenos caminos que todavía han quedado en el mundo pequeño en él
que transcurrían sus vidas. Es lo que parecía a la primera vista.
Lo que se cortaba eran los caminos conocidos, no los nuevos por hacer
y conocer. Necesitamos de la sabiduría del agua que siempre se abre
un camino nuevo entre todos los obstáculos que pueda encontrar. A
veces se detiene para acumular más volumen y tener más fuerza para
hacer más presión frente a mayor obstáculo, otras veces hace un
simple rodeo para ir avanzando buscando la manera de llegar al
arroyo, río, mar. Trata de hacer lo mismo, que un pequeño problema
no te detenga por el camino y sobre todo, cuando es necesario,
atrévete abrirte nuevos caminos por los que ninguno de tus
familiares ha transitado.
Feliz viernes de lluvias y caminos.

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