No todas las palabras pasaban por sus labios. Algunas de ellas
solo los sentía otras solo pensaba. Los podía ver escondidos detrás
de silencios y detrás de las risas que no paraban en una ronda de
chistes. Tenía sus lugares para esconderlas permitirlas crecer y
madurar. Las más suyas simplemente las guardaba debajo de la
almohada. Éstas invadían sus sueños y llenaban el espacio entre
los suspiros. Los ataba a sus pensamientos dejados para otro día
para irlas pensando bien. Según ella cada una de las palabras
llevaba por dentro algo. Algunas llevaban una dosis de medicamento
que aliviaba y curaba. Otras llevaban algo de veneno que intoxica los
pensamientos y las relaciones, por eso es muy delicado su uso y su
aplicación. En dosis exactas pueden detener una infección en las
relaciones poniendo fin a discusiones y peleas, sobredosis puede
alejar e incomunicar a las personas. Trata de ubicar y conocer bien a
tus palabras y descubrir todas sus propiedades.
Feliz lunes de cuidar las palabras.
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