Para hacer el juicio sobre su vida necesitaba la presencia y el
testimonio de los diferentes testigos. Tienen que ser personas
fidedignas capaces de testimoniar lo que han visto, percibido y
sentido. Su propio testimonio no ha servido mucho por ser tan
limitado y unidireccional. Los otros hablaban de lo que era su vida y
ella siempre hablaba de lo que no era, de lo que le faltaba o de lo
que debería ser. Ellos veían todas las luces que había en su
trajín cotidiano, lógicamente también veían las sombras que no
hacían otra cosa que resaltar aún más las luces y permitían a
detectar que pastes de su vida deberían ser más iluminadas. A veces
en nuestra vida necesitamos testimonio de otros, que desde una
distancia nos ayuden a ver lo que nosotros de cerca ignoramos u
obviamos. Acostumbrados a comparaciones y enumerando faltas no vemos
el potencial escondido.
Feliz miércoles de testimonios.

No hay comentarios:
Publicar un comentario