Estaba totalmente afectada por la fiebre de las preparaciones. Muy
exigente con cada uno de los detalles, no dejaba nada hecho a medias.
Todo lo hacía hasta lograr el resultado esperado. Cansada viendo
todo lo que había hecho, en vez de ponerse feliz, se ponía triste.
El orden que conseguía mantener por fuera, no lo tenía por dentro.
Eso provocaba muchas tensiones y mucha insatisfacción. Le faltaba
ampliar el alcance de sus preparaciones para llegar a un equilibrio
una sensación de armonía entre lo que había por fuera y por
dentro. Solemos hacer los preparativos para poder recibir visitas,
tener espacio agradable y cómodo. Poder ofrecer cosas ricas y
variadas, creando un ambiente festivo y alegre. Nuestro interior
debería ir acompañando a este proceso. Así podremos dar más sabor
a cada momento a cada cosa y vivir los encuentros con más
intensidad.
Feliz sábado de preparativos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario