Ada decía que a parte de la que todos conocen, está una Ada
dormida dentro de ella. Se necesita tiempo y paciencia para hacerla
despertar. Eso solo fue posible los domingos, pues entre semana la
Ada responsable, estaba ocupada, tenía mil cosas sobre sus hombros,
empujada por el viento huracanado de constantes prisas. Hasta que
llegaba el domingo, la Ada ocupada se quedaba dormir saciada y
lentamente se despertaba la que tenía tiempo para todos y para todo,
la que manchaba de risas cada cosa que tocaba, la que se llenaba de
ternura y hacía crecer a tamaño de banquete incluso la más
sencilla comida. Ada hambrienta de familia y amigos. Siempre rodeada
de gente en constante conversación y estando en todo en lo que
quepan aunque sea unas gotas de cariño. Despierta los domingos tu
parte lúdica, tranquila y haz dormir la hiperactiva. Date tiempo
para estar con otros.
Feliz domingo de estar con otros.

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