No
entendía por qué, pero cada vez que estaba con ellos se sentía
diferente. Sus palabras tomaban más fuerza y las ideas invadían la
cabeza. Siendo tantas veces tan solitaria de repente se veía
sonando como parte de un coro, que afinaba sus sueños. Algo
imposible lejos de ellos. Los encuentros no eran tan frecuentes, ni
tan
preparados
como deberían ser. Surgían siempre después de encontrar un
pretexto o siguiendo una corazonada, pero estando juntos siempre
sabían a reconectarse a la misma melodía de la vida, al ritmo de
amistad que les estaba uniendo, más allá de la distancia y de sus
caracteres contradictorios. Cuida
tu grupo de amigos siempre te da más de lo que le puedes ofrecer y
supera todas las tormentas, y si él supera tú también superas con
él.
Feliz
martes de cuidar tu grupo.

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