Su abuelo le repetía una expresión que le llamaba la atención,
no sabía muy bien por qué. pues no fue nada importante, ni
llamativo. Cuando se refería a sus amistades, muchas veces decía
“juntos pero no revueltos”. Luego hablando sobre los casos
concretos, explicaba a que se refería diciendo estas sencillas
palabras. Decía que él y sus amigos en muchas circunstancias sabían
estar juntos, ayudarse y apoyar incondicionalmente. Pero eran libres
y cada uno hacía sus opciones particulares y en estas circunstancias
tenía que responder por ellas personalmente. No podía envolver todo
el grupo para cargarles las responsabilidad. Decía el abuelo que
para él fue toda una escuela, un enorme aprendizaje, entender y
aplicar eso. Demasiadas veces queremos que otros paguen los platos
rotos, buscamos la responsabilidad colectiva, cuando la decisión fue
individual. Disfruta del apoyo de tus amistades, pero no las uses, ni
abuses de ellas. Aprende a separar ciertas cosas, para poder estar
juntos pero no revueltos.
Feliz martes de la responsabilidad individual.
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