Siempre se movía entre ya y ahora. No tenía tiempo de mirar, ni
adelante, ni atrás. La inmediatez lo tenía atrapado desde hace
tiempo. Se justificaba que el mundo ha cambiado, que lo que importa
es lo que ahora tienes en tus manos. Eran simples justificaciones,
medias verdades, porque en el fondo huía del pasado, del que no
tenía buenos recuerdos. Le parecía que comparándose con los demás,
él nunca ha destacado en nada, ni ha conseguido nada. Y también le
daba mido pensar en el futuro, porque carecía de planes, el mido a
fracaso le hizo creer, que soñar con algo mejor era un atrevimiento
al que él no se podía permitir. Es cierto que los tiempos han
cambiado, pero también es cierto, que ningún pasado es vergonzoso.
Tal vez no fuimos los mejores y cometimos muchos errores, pero fue el
camino que nos llevo hasta aquí. El valor de la vida no se mide por
el tamaño de éxito que alcanzamos, sino por la felicidad que
sentimos. Felicidad sentida hoy, nos garantiza un dichosos porvenir.
No te apures, ni cierres en tu presente, recuerda que es solo un paso
entre ayer y mañana.
Feliz miércoles de amplia perspectiva.

No hay comentarios:
Publicar un comentario