miércoles, 3 de junio de 2015

Más dulce que agrio

A tía Juana nadie la alcanzaba en su capacidad de quejarse. Ahí donde nadie veía una mancha, una imperfección, ella veía desorden y conflicto entre partículas y átomos. Le gustaba observar el mundo y la gente, pero al parecer lo hacía con la única intención de juzgar, criticar, buscando cualquier imperfección. Y como siempre pasa en caso de gente así, gastando tanto tiempo y energía observando la vida de los demás, no tuvo tiempo de observar su propia vida y ni la de su familia. Donde no faltaban cosas buenas y malas como en cada familia sobre la superficie de la tierra. Todos somos parte de este mundo nuestro y no podemos desentendernos de la responsabilidad de hacer de él un lugar más amistoso, acogedor, soportable y no un valle de lagrimas de nuestra religiosidad popular. No busques solo lo que es imperfecto, date tiempo de ver cosas buenas hermosas que forman base de la construcción de tu propia vida, no tan agria más bien dulce.

Feliz miércoles sin quejas.

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