Este día Matilde se levanto más temprano, esperando que por fin
encontrará su atención, que la van a escuchar desde principio al
fin. Ellos todavía estaban dormidos, cuando ella preparaba sus
mosaicos de palabras. Por fin se levantaron y… no tenían tiempo
para conversaciones, pues todos tenían sus pensamientos, sus
palabras en el trabajo, aunque sus cuerpos aun permanecían en la
casa. Cuando ella se acercaba se topaba con el silencio y sus
palabras en vez de salir afuera se quedaban dentro, cayéndose en el
estanque de la tristeza, salpicando sus ojos con gotas de
incomprensión. Palabra por palabra como pequeña piedrita se caían
dejando frases incompletas, quejas apenas entendibles, que se le
escapaban de vez en cuando. Por muy ocupado que seas, cada día
reserva un tiempo para escucha. Si no puedes escuchar de inmediato,
hazlo más tarde, pero nunca lo dejes de hacerlo. La escucha y la
atención a todos ayudarán vivir con menos gotas de incomprensión
en los ojos.
Feliz jueves de escucha.

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