No era fácil vivir con esta presión. Ser la mejor, destacarse en
todos campos, dejando atrás a todas sus compañeras y compañeros.
Sus padres querían que ella fuera todo lo que ellos no pudieron o no
supieron ser. Ella aceptaba, le gustaba estudiar y no tenía grandes
dificultades para obtener buenas notas. Pero la mataba la presión,
la vigilancia, la desconfianza. Sus padres se comportaban como
domadores y no como padres. Castigaban cada error y premiaban cada
logro, exigiendo inmediatamente el siguiente. Tenía estantes y
roperos llenos de regalos pero el corazón vacío de cariños. En vez
de un nuevo vestido quería un abrazo aunque sea usado. Y no quería
ser la mejor, solo quería ser feliz. Procura alcanzar tus metas,
incluso las que te pusieron otros, pero preguntate lo que sientes en
cada momento, en cada etapa. No exijas solo los resultados, pregunta
también por los sentimientos. Que en el camino de superación y
éxito no se pierda la felicidad, ni el gusto por las cosas que uno
tiene entre sus manos.
Feliz viernes de preguntas y sentimientos.
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