No sabía como parar las agujas del reloj. Éstas daban vueltas y
la tenían medio mareada. Se le escapaba la vida con cada mirada al
reloj. A su alrededor había tantas coas que hacer. Eso era cierto
pero solo a la mitad. Sin lugar de dudas había tantas cosas que
hacer y algunas de ellas muy urgentes, otras no tanto, aunque también
importantes, pero a parte de todas esas cosas por hacer, había
tantas cosas por vivir. Algunas de ellas igual de urgentes e
importantes, puesto que alguna gente solo una vez pasa por nuestras
vidas sin darnos otra oportunidad de encuentro. Haz lo que es urgente
e importante, pero no olvides que a parte de hacer y trabajar, tienes
el deber de vivir, no lo olvides, ni lo descuides.
Feliz martes de vivir.

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