Hace tiempo ya perdió la cuenta de sus innumerables comienzos.
Tantas veces ha empezado y ha fracasado. Pero hasta ahora el número
de comienzos, llevaba una diminuta ventaja sobre el numero de
fracasos, y eso movía la balanza de la esperanza a su favor. Le daba
un impulso para seguir y para buscar estas pequeñas muestras de vida
y esperanza, incluso en medio de escombros, en medio de un mundo
quemado por la tristeza. Y al fin y al cabo los encontraba. La
esperanzo, la ilusión, la vida misma, es mucho menos ruidosa, que la
tristeza, el fracaso y la muerte. Busca estos pequeños signos, y si
contabilices algo, no contabiliza solo tus fracasos o tus heridas,
contabiliza también a tus aciertos, tus felicidades y tus pequeñas
victorias sobre el marasmo y la desesperanza. La balanza de la suerte
sigue a tu favor.
Feliz lunes de buena contabilidad.

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