Sus sueños le hacían volar y vivir todas las vidas posibles. Los
padres preocupados insistían, que ya debería aterrizar y pisar bien
la tierra. Y les hacía caso, aterrizaba para cargar combustible y
tomar un nuevo impulso y volar todavía más alto. No la llenaba
vivir una copia de la vida de ellos, soñaba y buscaba otra cosa. Y
no es, que se sentía superior o despreciaba la vida y el esfuerzo de
ellos, les quería y admiraba mucho. Necesitaba otra cosa, sabía,
que si vive solo la copia de lo que vivían ellos, su vida se volverá
opaca, perderá la intensidad, su propio brillo, matices, que la
hacen única, y no una del montón. No dejes de soñar y hacer
realidad tus pequeños sueños. No te detengas en un solo nivel
alcanzado por otros. No permitas que tus sueños se te curen con la
edad. No confundas la dejadez y la pereza con la cordura y
responsabilidad. No hay limites de tiempo para hacer algo diferente,
un pequeño detalle, que marcará tu propia vida, sacándola de un
viejo molde.
Feliz martes de altos vuelos.

No hay comentarios:
Publicar un comentario