En todo lo que hacía había una sombra de todo lo que ha hecho.
Las circunstancias cambiaban pero no cambiaba su sentimiento de
culpa. Nadie a su alrededor se acordaba de aquellas cosas, con el
paso del tiempo perdieron la importancia. Tal vez para otros pero no
para ella. Había miles de cosas que le recordaban su pasado. Y esa
mirada con la que la miraba la gente era insoportable. No aguantaba
más tenía ganas de gritar. La mirada de la gente era de lo más
normal, sin ninguna malicia. Lo que andaba mal era su
hipersensibilidad y sus nunca solucionados conflictos interiores. No
supo reconciliarse con su pasado. En vez de convertirlo en la base de
su futuro, con toda la riqueza de las experiencias vividas, lo
cargaba como un peso incomodo y hasta vergonzoso. Reconcíliate con
tu pasado, que nunca podrás cambiar, ni ocultar delante de ti y
ocúpate de vivir lo que la vida te regala a cada paso.
Feliz jueves sin sombras del pasado

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