lunes, 26 de octubre de 2015

Desde la orilla

Procuraba no estorbar. Se ponía en la orilla. La vida fluía a lado de ella, pero ella no se dejaba arrastrar por la corriente. Le quedaba muy poco espacio, pero lo que era de ella, lo aprovechaba plenamente. A veces preocupada, porque la orilla en la que estaba, era de un abismo, un precipicio. Mantener el equilibrio se volvía vital. Un paso vacilante podría tener consecuencias nefastas. Tenía que pisar con seguridad apoyándose en todo lo que podía. Tenía tiempo para observar a otros que se dejan arrastrar, perdiendo la libertad y control sobre la dirección de sus vidas. Ella no quería eso. Aunque con poco espacio tenía lo suficiente para crecer y realizarse. Tenía puntos de referencia que le daban una plena visión sobre la distancia que hay entre su realidad y sus sueños. A veces parate un rato en la orilla y mira a donde quieres ir o tal vez a donde te lleva la vida. Aprovecha la oportunidad para corregir el rumbo.

Feliz lunes de pararse en la orilla.

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