Por fuera todo parecía en calma, pero por dentro había un abismo
de problemas. Muy pocos amigos y amigas tenían acceso a lo que
pasaba con ella. La aparente calma no revelaba lo que sentía, lo que
vivía y con que tenía que lidiar en su día a día. Su mirada a
veces perdida, mostraba algo indefinido. La ausencia de alegría, no
fue ocupada por la tristeza, sino por sombras de abismo que llevaba
dentro. Ahí no solo hubo problemas, al lado de ellos había
soluciones, tal vez menos visibles, menos chillantes más opacas, que
necesitaban ser sacadas y pulidas para que puedan ser visibles y se
pueda apreciar su valor. Curiosamente los problemas ven todos, las
soluciones solo los que son capaces ver más allá de lo superficial,
de lo que es obvio. Cuando te ves sumergido en el mar de problemas.
Busca a algunas personas de confianza y déjales que iluminen un poco
tu abismo, porque siempre muy cerca de los problemas están las
soluciones.
Feliz miércoles de iluminar lo que está dentro.

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