Parece que estaba a un paso de la felicidad, y en vez de hacerlo,
se paraba en seco. Este pequeño paso, hacía la gran diferencia. La
constante insatisfacción inundaba su vida. Porque no solo era la
felicidad, sino muchas más cosas que estaban hechos a medias por su
falta de perseverancia y concentración. Se necesita dar todos los
pasos para llegar al final del camino. Si no lo haces te quedas a
mitad. En vez de estar dentro, te quedas afuera. A veces no solo
afuera de la felicidad, sino incluso afuera de tu propia vida,
perdiendo el protagonismo, dejando de participar. Flotar a la deriva
a ningún barco lo va a llevar a buen puerto. Busca pequeños
objetivos que den dirección a tu propia vida. Y cada paso dado
servirá de pretexto para hacer la fiesta.
Feliz jueves de pequeños pasos.

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