Era sensible, tal vez demasiado. No le ha tocado a vivir entre
algodones, mas bien tuvo que lidiar con muchas espinas, limar las
asperezas y desinflar las tensiones provocadas por el orgullo. No se
quedaba a mitad de lo que hacía, ni a la mitad de lo que sentía.
Siempre llegaba hasta lo más profundo de cada acontecimiento, de
cada sentimiento. A veces de eso salía fortalecida, a veces salía
herida, pero nunca salía igual. Cada encuentro, situación, palabra,
la cambiaban, la enseñaban, hacían crecer en experiencia y
sabiduría. Superaba límites, descubría lo oculto, conocía lo
desconocido. Cuidar celosamente su seguridad, evitando tener
problemas, igualaba mantener su vida en total sinsabor e ignorancia.
No tengas miedo la vida es para gastarla no se puede ahorrar ni un
secundo de ella.
Feliz miércoles de gastar la vida.

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