En una tarde calurosa a la hora
de la siesta en la que todos los pensamientos rasgaban a su cabeza, escuchó una
frase que le hizo dar una vuelta más. “Lo que cuesta la felicidad tiene fecha
de caducidad”. No era un simple dicho escuchado por ahí, para ella era un
mensaje claro en el momento preciso. Últimamente hacía muchas cosas y además
cosas que hasta hace poco le gustaba hacer, pero en el camino tal vez por la
saturación o acumulación ha perdido el gusto. Trataba de sonreír, decir que eso
va a pasar, que solo es un pequeño bache provocado por el cansancio. Era algo
más que eso. Sin darse cuenta llegaba al punto de cerrar un ciclo. Necesitaba
valorar, evaluar lo que realmente la llena y le da la felicidad anhelada. Todo
lo que la quitaba, tenía su fecha de caducidad. Tarde o temprano iba a llegar a
su fin, si lo intentaba salvar, mantener, la esperaba mucho sinsabor y
cansancio. Mira un poco lo que aumenta, potencia tu felicidad y lo que la quita
aleja. Claro que no se trata de mirar en categorías fácil difícil, sino en; me
ayuda avanzar o me frena y hace retroceder. Seguro verás que para ciertas cosas
ha llegado la fecha de caducidad para que otras tengan más espacio y puedan
desarrollarse mejor llenándote de felicidad.
Feliz martes con fecha de
vencimiento.

No hay comentarios:
Publicar un comentario