Algunas veces sentía que su amor rebotaba por una
pared de indiferencia que se levantaba entre ella y la otra persona.
Alguien que le parecía ser digno de recibir lo que ella fue
dispuesta a dar, a veces arriesgándolo todo sin límites. No era
una persona calculadora. Dispuesta de entregar sin medir, sentía que
tenía derecho de esperar algo de reciprocidad. Que por lo menos le
den señales de que quieren devolver algo de lo que ella daba. No de
la misma forma, pero sí de la misma calidad e intensidad. Para ella
amar era mucho más que estar juntos, tener relaciones o sentir
vínculos de sangre y pertenencia a la misma familia. Amar era
valorar y acordase, tener presente a las personas amadas sin importar
el tiempo y la distancia, no solo por fechas especiales que casi
suenen como fechas comerciales, sino por despertarse con un recuerdo,
con unas tremendas ganas de saludar, de mandar un mensaje, de dar una
simple señal de frescor que en el amor siempre ha de existir.
Feliz lunes de amor y reciprocidad sin fechas.

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