La admiraban porque vestía bien. Sus elecciones
siempre eran muy acertadas y aunque no gastaba fortuna en ropa nueva
siempre estaba a la moda. A veces despertaba envidias de algunas
amigas. Marcaba las tendencias y antes de que algo se hiciera popular
ella yo lo tenía. Sabía presentir por donde irán los gustos de la
gente. Podría arriesgarse y abrir una tienda de ropa, aunque en su
caso ese no sería ningún riesgo, tendría un éxito garantizado con
plena satisfacción de las clientas. No se atrevía dar este paso,
porque el talento que tenía para vestir su cuerpo no lo tenía para
vestir sus sentimientos. Estos mal vestidos de palabras, siempre
andaban escondidos, no se atrevían a salir a la luz del día. En el
afán de verse bien y estar a la moda, no olvides hacer todo lo
posible para sentirse bien y verse bien no solo por fuera, sino
también por dentro. Lo de modas puede afectar lo que vistes, pero
nunca debería afectar lo que sientes.
Feliz sábado de verse y sentirse bien.

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