Le gustaba dar paseos por la playa. Caminar por la
línea que une la orilla con la mar. Ver y sentir el encuentro de las
olas con la arena. El agua siempre trae algo y se lleva algo. Durante
un paseo llegan a nosotros y se van palabras sentimientos paisajes
acompañados por el ir y venir de las olas. Es bueno dejarse llevar
por su ritmo. Permitir salir a los sentimientos vestidos de palabras
sin prisa. El agua nos devuelve el frescor, así lo que aparece en
una conversación es siempre nuevo renovado. El susurro de las olas
que llega a nosotros arrulla la agresión dentro de una conversación.
La mar es inmensa y abre delante de nosotros infinito espacio para
poder abrir nuestro corazón y ampliar los horizontes. Si vives cerca
de la costa aprovecha la posibilidad de par un paseo por la playa. Si
vives lejos o en un país mediterráneo sal a dar un paseo. Los
espacios abiertos siempre tienen cualidades curativas.
Feliz domingo de paseo.

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