domingo, 19 de febrero de 2017

A veces solas/os

Muchos estaban cerca de ella cuando se estaba metiendo en problemas. En vez de advertencia había una silenciosa complicidad. A la hora de intentar de salir de los problemas se veía totalmente sola. No tenía a nadie a quien preguntar ¿cómo? Ni ¿qué hago? A tientas dando inseguros pasos por el camino de soledad salía a la superficie donde al parecer la esperaba mucha gente. Claro que siempre había alguien que mostraba algo de empatía que sabía por lo que ella estaba pasando porque le ha tocado pasar por lo mismo. En la escuela de la vida son precisamente los momentos duros los que nos hacen probar nuestras fuerzas y nuestra independencia. Nos necesitamos todos y no construimos nuestra felicidad en la soledad, pero tampoco podemos vivir pendientes de opiniones y ayuda de otros. Necesitamos contar un una buena dosis de criterio propio y fe en nuestras capacidades que nos ayuden a superar los inevitables baches de la vida. 

Feliz domingo de conocerse a si mima/o.

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