No sabía si seguir preguntando, porque apenas
recibía unas pocas respuestas. Estas se deslizaban por un ancho
camino de silencios. Silencios secos o humedecidos por algunas
lágrimas de incomprensión. Las cosas entre ellos pasaban, y muchas
veces no había un sentido lógico, un motivo claro, fuera de una
simple agresión empapada de venganza. Cuando se terminan los
argumentos sube el tono de la voz lo que no les da más fuerza a los
pocos argumentos que quedan sino al contrario los debilita dejando
inutilizables. Trata de calmar tus preguntas y respuestas. Que los
silencios no se cubran de venenosas espinas de ignorancia y
desprecio, sino que se llenen de respeto que permita resaltar el
valor de las palabras.
Feliz miércoles de preguntas y respuestas.

No hay comentarios:
Publicar un comentario