Parecía una persona tosca, algo torpe. Mirándolo se
tenía la sensación que no sabía qué hacer con sus brazos. Unos
brazos desproporcionadamente largos, con ellos podría abrazar la
mitad del mundo que le rodeaba, pero este mundo se le escapaba y no
sabía cómo hacer para retenerlo. Sus gestos casi siempre parecían
desacertados. Demasiado bruscos totalmente fuera del tiempo. Llegaban
demasiado tarde. Buscaba algo que podría recompensar esta falta con
las personas que mucho amaba. Aunque muchos decían que las palabras
ya hace tiempo se habían desgastad nadie creía en ellas, él de
todas maneras apostaba por palabras. No era verborrea que salía de
sus labios, sino palabras bien pensadas, sentidas, que antes de salir
pasaban por el corazón. Al escucharlas desaparecía la torpeza y se
suavizaba su imagen. Lo que no fue capaz de expresar con sus gestos
de cariño, lo expresaba con sus palabras y con su simple presencia.
Aunque los gestos son importantes no descartes a las personas por no
ser muy expresivas. Valora su presencia y sus a veces pocas palabras.
Feliz martes de presencia y palabras.
Feliz Día de San Valentín.

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