No llegaban lejos sus
silencios porque alrededor había mucho ruido como el viento que
apaga las velas encendidas. Ella sin embargo cuando veía la
necesidad se callaba. Quería que su silencio esté por encima de las
disputas riñas y acusaciones que se lanzaban los unos a los otros
como piedras puntiagudas. Solo en silencio se puede escuchar,
percibir todos los detalles y tener una idea más completa y compleja
de toda la realidad de lo que vivimos y en la que participamos. El
silencio es suave no golpea ni hiere como las palabras, aunque cuando
es demasiado puede doler y causar la falsa sensación de indiferencia
o aun peor complicidad. Administra tus silencios en dosis exactas
frente a tanto ruido. Ayuda a otros que lo aprendan a escuchar y
entender.
Feliz miércoles de
administrar los silencios.

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