sábado, 11 de agosto de 2018

Triste aniversario.

Hace un año un viento una tormenta, no solo han roto unos árboles, han destruido un bosque entero. Han roto vidas de víctimas inocentes, y han roto quebrado algo en los que hemos sobrevivido. Han cambiando nuestro mundo, nuestro paisaje y nosotros mismos para siempre. Y ese “para siempre” es lo que más duele y es más difícil de aceptar. A un año pocos hemos sacado afuera lo que realmente vivimos y sentimos. Pocos han vivido todo el proceso de curación, sacado la capacidad de resiliencia. Como muchas cosas quedan pegadas por dentro siguen doliendo, lastimando sacando los fantasmas de los miedos, con cada viento cada fuerza de la naturaleza. Es bueno recordar y agradecer lo que la gente ha hecho por nosotros, pero aparte de ayudar a la naturaleza a recuperarse y plantar el bosque de nuevo, algo tenemos que hacer con lo que vivimos, con lo que tenemos dentro y no tiene que ser precisamente política. Hay que encontrase con nosotros mismos con nuestros vecinos y con nuestros miedos y dolores. Sacar afuera y como arboles plantar en nosotros nuevos sentimientos de unidad y solidaridad por encima de todas las diferencias. Con respetables puntos de vista pero también con sinceridad y verdad frente a lo que ha pasado hace un año y durante todo este año. Hay que curar la naturaleza y nuestras almas.

Feliz sábado de un triste aniversario.

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