En el camino de regreso de vacaciones se
me han perdido las maletas. Algo que a veces suele ocurrir, en el
tiempo de vacaciones y con esta cantidad de viajeros. Llevando mis
cosas me quede sin nada, solo con lo puesto. Así era la primera
sensación. ¿Y si nunca las encontraré? Eso me obligó a pensar,
¿Qué es lo que realmente tengo? ¿Qué tiene realmente valor? No
era lo que tenía en las maletas, aunque en ellas había muchas cosas
útiles e incluso necesarias sino lo que he vivido, lo que he
sentido, lo que de alguna manera está grabado en mi memoria en mis
ojos y en mi corazón. Lo de las maletas solo es un equipaje
añadido. Puede ser un lastre para los que quieren navegar en las
aguas profundas de la vida. A veces es bueno quedarse aparentemente
sin nada para descubrir lo que realmente se tiene. Lo triste es que a
veces estas cosas no las valoramos tanto pensando que siempre las
vamos a tener o que por alguna extraña ley nos corresponden. Lo que
no se valora no se cuida lo que no se cuida se olvida se pierde, a
veces para siempre. Cuida a los que quieres.
Feliz domingo con lo más importante.

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