No era la primera vez que
se había perdido un pensamiento casi pensado. Lo iba a desarrollar
pero se ha esfumado en una nube que pasaba encima de su cabeza. Un
día si quiere regresara, o simplemente deja espacio para que llegue
otro que si se podrá desarrollar libremente. Esa pérdida era mucho
menos dolorosa que la de las ocasiones perdidas de convertir los
pensamientos bien pensados en cosas hechas, acompañadas de palabras
y gestos. Duelen más las ausencias de gestos y expresiones de amor
que pérdida de unos simples pensamientos. Cuida más tus
pensamientos para que no se escapen fácilmente, pero más que eso
cuida la conversión de los pensamientos en palabras y hechos
concretos, porque es lo único que puede percibir la gente.
Feliz sábado de
pensamientos que nos se pierden sino se transforman.

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