Era indiscutible que tenía
un don para jugar con los sabores y crear platos exquisitos, a todos
los que le hablaban de eso ella negaba rotundamente. Por mucho que lo
negara sobre la mesa estaba la evidencia que con sus sabores y olores
llenaba la casa. Decía que a pesar de cocinar tantos años no la
deja de sorprender como las cosas que por separado tienen sabores tan
distintos, a veces ninguno de ellos puede presumir de sabor muy
agradable, juntos pueden formar un plato tan delicioso. Unos
ingredientes sacan lo mejor de otros se ayudan y se complementan.
Todo sin prisa respetando cierto orden. Tantas veces somos como
ingredientes, en soledad podemos ser dulces o amargos pero
normalmente solo una cosa a la vez, entrando en contacto con otros
empiezan a salir otros sabores, todo depende de las circunstancias y
condiciones. El conjunto de interacciones con los demás da el sabor
único a nuestra vida. No tengas miedo de “mezclarte con los
demás”.
Feliz miércoles de
sabores.

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