Mirna elegía
los domingos para decir y escuchar. La semana que siempre la tenía cargada de
trabajos, actividades, viajes a lo sumo le permitía hablar y oír. Para muchos era
lo mismo, pero no para ella. Hablar para ella significaba llenar con palabras los espacios de silencio, que surgían entre
personas. Decir era comunicar cosas importantes. Vestir en palabras sus
pensamientos. Oír era captar los sonidos exteriores, ubicando y reconociendo su
procedencia. Escuchar, era atender y entender lo que comunica la persona que le
habla. Mirna tenía todo el domingo para eso. En pocas palabras escuchar y decir
la conectaba al amor de su Familia y a
otras personas que amaba.
Feliz
Domingo de Escuchar y decir
(Escuchar y
decir en el encuentro de JEM Py)
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