Hoy Marta no se quedó satisfecha con su caldo. Como que se le ha
pasado la mano con los ingredientes. No sabía exactamente cual era
el problema, pero un simple caldo perdía su sabor inconfundible. Tal
vez queriendo mezclar demasiadas cosas, no solo diluyó el marcado e
intenso sabor de cada ingrediente, sino que también afectó el sabor
de la totalidad. Lo mismo nos pasa en la vida, cuando en demasiadas
cosas disolvemos nuestro tiempo, queriendo saborear todo, no
conseguimos saborear nada. No es porque las ingredientes son malos,
es porque son demasiados.
Feliz Martes de mezclar poco y sencillo.
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