María con frecuencia hacía pequeños viajes, nada costoso ni
largo. En sus viajes con los ojos bien abiertos, se dejaba sorprender
por la belleza del paisaje, por los juegos de luces y colores a lo
largo del camino. La costumbre de viajar la enseño unas cuantas
cosas prácticas en la vida. La primera que siempre hay que revisar
el equipaje, pues a veces llevamos demasiadas cosas que impiden
disfrutar del viaje. Nos concentramos más en lo que llevamos, que en
lo que vemos. La otra cosa que hay que dejar ciertas cosas atrás
para dejar lugar a las que vienen y nos enriquecen. Y la tercera que
nunca viajan ni se visitan solo personas, también viajan y se
visitan sus mundos. Por eso a María le gustaba viajar pues era
imposible que regrese a casa sin sentirse enriquecida.
Feliz viernes de pequeñas revisiones de equipaje.
No hay comentarios:
Publicar un comentario