Solo recordaba
sus espaldas hace tiempo olvidó sus rostros. Eran muchos que pasaron
por su vida con la misma intención multiplicada en sus mentes. Lo
único de les interesaba era su cuerpo. A nadie le importaba su
mente. Tantas veces maldecía sus curvas, su exuberancia. Maldecía
lo mismo que otras y otros más le envidiaban. Solo querría que
desean algo más que desnudarla, que desean escucharla, conocerla.
Muy pronto ha madurado físicamente, no tuvo mucho tiempo de ser
niña. Todavía con la muñeca en la mano sintió los primeros
abrazos forzados con este odioso olor de alcohol. Nunca hubo nadie
para defenderla, nunca hubo nadie para entenderla. Se ha quedado como
de piedra, entre las lágrimas tragando sus sueños de inocencia.
Después de la última espalda que vio alejándose ya lo tenía
claro. El resto de su vida va a trabajar con los ciegos. Tal vez
ellos van a querer a encontrarla a ella y no solo a su cuerpo.
Siempre intenta conocer más allá de lo que ves.
Feliz martes
de conocimiento y escucha.

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