martes, 15 de marzo de 2016

Miradas adentro

Solo recordaba sus espaldas hace tiempo olvidó sus rostros. Eran muchos que pasaron por su vida con la misma intención multiplicada en sus mentes. Lo único de les interesaba era su cuerpo. A nadie le importaba su mente. Tantas veces maldecía sus curvas, su exuberancia. Maldecía lo mismo que otras y otros más le envidiaban. Solo querría que desean algo más que desnudarla, que desean escucharla, conocerla. Muy pronto ha madurado físicamente, no tuvo mucho tiempo de ser niña. Todavía con la muñeca en la mano sintió los primeros abrazos forzados con este odioso olor de alcohol. Nunca hubo nadie para defenderla, nunca hubo nadie para entenderla. Se ha quedado como de piedra, entre las lágrimas tragando sus sueños de inocencia. Después de la última espalda que vio alejándose ya lo tenía claro. El resto de su vida va a trabajar con los ciegos. Tal vez ellos van a querer a encontrarla a ella y no solo a su cuerpo. Siempre intenta conocer más allá de lo que ves.

Feliz martes de conocimiento y escucha.

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