No le han
dicho nunca que puede tomarse este tiempo, único y especial. Un lujo
total, el tiempo solo para ella. Ahora lo tiene y lo acaricia, pero
para llegar a ello, tenía que arrancarlo a pedazos de entre todos
los trabajos y obligaciones que siempre ha tenido. Se sentía muy mal
al hacerlo, pero su cuerpo no daba más y su espíritu se hacía
ausente. Hacía cosas por rutina sin pensar y sin sentir. Con
frecuencia confundía lo que debía con lo que querría y lo que
podía. Y entre tantas confusiones se sentaba sin saber ni cómo ni
dónde ni para qué. Solo el descanso, la distancia, el cambio de
ritmo le podía ayudar a encontrar la respuesta a todas estas
preguntas angustiosas. Tómate tu tiempo, no es lujo, es tu necesidad
y casi obligación para ser tú mismo/o y no solo una maquina que
repite actividades memorizadas y aprendidas programadas por los
demás.
Feliz martes
de tomar tu tiempo

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